Descubrir un bulto o una hinchazón en la ingle de tu bebé puede ser una experiencia aterradora para cualquier padre o madre. Afortunadamente, la hernia inguinal en los bebés es una de las afecciones quirúrgicas más comunes en la primera infancia, y el pronóstico, si se trata a tiempo, es excelente. Reconocer los síntomas a tiempo y saber cuándo es necesario acudir rápidamente al médico son algunas de las medidas más importantes que pueden tomar los padres o cuidadores.
Las hernias inguinales pediátricas no se curan por sí solas. A diferencia de muchos problemas de salud leves que pueden presentar los bebés, requieren una corrección quirúrgica. Sin embargo, con una reparación adecuada y oportuna de la hernia, los bebés se recuperan rápidamente y la gran mayoría se desarrolla con normalidad. Comprender por qué se produce esta afección y en qué consiste el proceso de tratamiento puede facilitar considerablemente la gestión de un diagnóstico difícil.
¿Qué provoca una hernia inguinal en los bebés?
Una hernia inguinal pediátrica se produce cuando un pequeño conducto de la pared abdominal inferior no se cierra por completo antes del nacimiento o poco después. Durante el desarrollo fetal, una estructura denominada «proceso vaginal» permite que, en los niños, el testículo descienda a través del canal inguinal hasta el escroto. Este conducto normalmente se cierra por sí solo en las últimas semanas del embarazo o durante el periodo neonatal. Cuando permanece abierto —una afección conocida como «proceso vaginal persistente»—, parte del intestino o, en ocasiones, otro tejido abdominal puede atravesar el anillo inguinal y formar un saco herniario dentro del canal. El resultado es un bulto visible en la ingle que puede extenderse hasta el escroto.
Aunque la hernia inguinal es mucho más frecuente en los niños que en las niñas, esta afección también se da en las niñas pequeñas. En las niñas, el saco herniario puede contener un ovario en lugar de intestino y, aunque el mecanismo subyacente es similar, los síntomas pueden ser más sutiles al no producirse hinchazón escrotal. Es importante que un pediatra o un cirujano pediátrico realice un diagnóstico clínico minucioso, independientemente del sexo del bebé.
Tanto los bebés nacidos a término como los prematuros pueden desarrollar una hernia inguinal, pero la incidencia entre los bebés prematuros es considerablemente mayor, ya que el proceso vaginal ha tenido menos tiempo para cerrarse antes del nacimiento. La edad gestacional es uno de los factores predictivos de riesgo más importantes.
Cómo reconocer los síntomas y las señales de alerta de emergencia
El signo más característico de la hernia inguinal en los lactantes es un bulto blando e intermitente en la ingle que puede extenderse hacia abajo y provocar hinchazón escrotal en los niños. Los padres suelen observar que la hinchazón se hace más evidente durante los episodios de llanto, tos o esfuerzo al defecar, situaciones que aumentan la presión abdominal y empujan el tejido a través del canal inguinal. Cuando el lactante se relaja o se duerme, el bulto suele reducirse o desaparecer por completo. Esto se conoce como hernia reducible y constituye la forma más habitual de presentación de esta afección. Aunque una hernia reducible sigue requiriendo corrección quirúrgica, no supone un peligro inmediato para el bebé.
| Lo que observas | Qué puede significar | Medida recomendada |
|---|---|---|
| Hinchazón suave que aparece al llorar | Hernia inguinal reducible | Organizar una evaluación quirúrgica pediátrica inmediata |
| El bulto desaparece cuando el bebé se relaja | El contenido de la hernia ha vuelto al abdomen | Por lo general, sigue siendo necesaria la intervención quirúrgica |
| Un bulto firme que sigue siendo visible | Posible hernia encarcelada | Acude a un servicio médico de urgencia |
| Hinchazón de color rojo, morado o de aspecto blando | Posible alteración del riego sanguíneo | Acude al servicio de urgencias |
| Vómitos con hinchazón abdominal | Posible obstrucción intestinal | Acude inmediatamente a urgencias |
| Llanto intenso o inconsolable | Posible dolor debido a tejido oprimido | Acudir a una consulta médica urgente |
Aunque muchas hernias inguinales no presentan complicaciones, los padres deben acudir inmediatamente al médico si el bulto de la ingle se endurece, no se reduce cuando el bebé está en reposo o parece causarle molestias. Una hernia encarcelada se produce cuando un segmento de intestino u otro tejido abdominal queda atrapado dentro del saco herniario y ya no puede volver al abdomen, ni siquiera mediante una reducción manual suave. Si se ve comprometido el riego sanguíneo del tejido atrapado, la situación evoluciona a una hernia estrangulada, lo que constituye una urgencia quirúrgica.
Los signos de alerta de una obstrucción intestinal o estrangulamiento incluyen llanto persistente o inconsolable, dolor visible o sensibilidad en la ingle, vómitos, distensión abdominal, fiebre y eritema cutáneo en la zona inflamada. Estos signos pueden indicar una obstrucción intestinal y, si no se tratan, puede desarrollarse rápidamente una isquemia del tejido afectado. HealthyChildren.org, el recurso dirigido a los pacientes de la Academia Americana de Pediatría, aconseja a los padres que acudan sin demora a urgencias cuando aparezcan estos síntomas, ya que incluso un breve retraso puede empeorar el pronóstico del bebé.
Diagnóstico y tratamiento quirúrgico
En la mayoría de los casos, la hernia inguinal en los lactantes se detecta mediante una exploración física realizada por un pediatra o un cirujano pediátrico. A menudo, la protuberancia se observa con mayor facilidad cuando el bebé llora o hace fuerza, y un médico con experiencia suele poder establecer un diagnóstico clínico sin necesidad de recurrir a técnicas de imagen. Cuando el diagnóstico sigue siendo incierto o cuando el médico necesita evaluar el estado del intestino, el testículo o el ovario dentro del saco herniario, se puede solicitar una ecografía o una ecografía Doppler para evaluar tanto la anatomía como el flujo sanguíneo.
Dado que las hernias inguinales pediátricas no se cierran de forma espontánea, por lo general se recomienda derivar al niño a un cirujano pediátrico lo antes posible tras el diagnóstico.

El tratamiento quirúrgico estándar para la hernia inguinal pediátrica es la herniotomía, en la que el cirujano cierra la abertura persistente en el anillo inguinal para evitar que el contenido abdominal vuelva a entrar en el canal. Dependiendo de la edad, el tamaño y el estado de salud general del niño, la intervención puede realizarse mediante una reparación abierta tradicional o una reparación laparoscópica, ambas bajo anestesia general. El cirujano también puede evaluar el lado opuesto durante la intervención, ya que la cuestión de si la exploración contralateral está justificada en todos los pacientes pediátricos sigue siendo un ámbito de criterio quirúrgico en constante evolución y se analiza caso por caso.
La recuperación y qué esperar tras la intervención quirúrgica
La mayoría de las intervenciones de reparación de hernias inguinales pediátricas se realizan de forma ambulatoria, y la mayoría de los bebés pueden volver a casa el mismo día. Algunos bebés prematuros, o aquellos que padecen otras afecciones médicas subyacentes, pueden necesitar una breve estancia hospitalaria para su seguimiento tras la anestesia general. Los bebés más pequeños y frágiles presentan un riesgo anestésico ligeramente elevado, y el equipo quirúrgico determinará el nivel adecuado de observación postoperatoria en función de las circunstancias individuales de cada bebé.
La recuperación suele ser sencilla y rápida. Es normal sentir una ligera molestia alrededor de la incisión durante los primeros días, y la mayoría de los bebés vuelven a su alimentación habitual y a su nivel normal de actividad en poco tiempo. Los padres deben seguir todas las instrucciones de cuidados postoperatorios proporcionadas por el equipo quirúrgico, vigilar de cerca la incisión para detectar signos de infección, como un aumento del enrojecimiento, calor, hinchazón o secreción, y acudir a todas las citas de seguimiento programadas para confirmar que la cicatrización avanza según lo previsto.
Las complicaciones tras la reparación de una hernia pediátrica son poco frecuentes, y el riesgo de recidiva es bajo cuando la intervención quirúrgica se realiza antes de que se produzca el encarcelamiento y la lleva a cabo un cirujano con la experiencia adecuada en intervenciones pediátricas. La gran mayoría de los niños a los que se les practica una herniotomía a tiempo se desarrollan con normalidad, sin secuelas duraderas derivadas de la hernia.
En el Torrance Hernia Center de Los Ángeles, nuestros cirujanos cuentan con amplia experiencia en todo el espectro de reparación de hernias inguinales, incluidos los casos complejos y recurrentes en pacientes adultos. Para los pacientes que son candidatos a una intervención mínimamente invasiva, ofrecemos reparación laparoscópica y robótica de hernias, técnicas diseñadas para reducir el tiempo de recuperación y las molestias postoperatorias. Tanto si es usted un padre o una madre que busca orientación tras un diagnóstico pediátrico como si es un adulto que ha desarrollado una hernia inguinal, le animamos a concertar una consulta con nuestro equipo de Los Ángeles para analizar su situación particular.
Preguntas frecuentes sobre la hernia inguinal en bebés
- ¿Cómo se presenta una hernia inguinal en un bebé?
Una hernia inguinal en un bebé suele presentarse como un bulto blando en la ingle, el escroto o la zona de los labios. Puede hacerse más evidente cuando el bebé llora, tose o hace fuerza, y puede desaparecer cuando se relaja.
- ¿Cuándo debo preocuparme por la hernia inguinal de mi bebé?
Acude a urgencias si el bulto se vuelve duro, doloroso, cambia de color o sigue siendo visible cuando el bebé está tranquilo. Los vómitos, la hinchazón abdominal, la negativa a alimentarse, la fiebre o el llanto inconsolable también son signos de alerta que indican que puede haber tejido atrapado.
- ¿Puede curarse por sí sola una hernia inguinal en un bebé?
No. Las hernias inguinales pediátricas no suelen cerrarse por sí solas. Se recomienda la reparación quirúrgica, ya que el intestino, un ovario u otros tejidos pueden quedar atrapados en el conducto abierto.
- ¿Cuáles son los síntomas de la hernia inguinal en un bebé varón?
Entre los síntomas más comunes de la hernia inguinal en los niños se encuentran un bulto en la ingle, hinchazón en un lado del escroto y un bulto que aumenta de tamaño al llorar o al hacer fuerza. Si el bulto es doloroso, firme o persistente, es necesario acudir al médico de forma urgente.
- ¿Es necesario operar una hernia inguinal en un bebé varón?
Sí. La cirugía de hernia inguinal en un niño pequeño cierra el orificio abierto en la ingle y evita que el tejido abdominal vuelva a salir por la hernia. El momento de la intervención lo determina un cirujano pediátrico en función de la edad del bebé, su estado de salud, los síntomas y el riesgo de encarcelamiento.







